Yukiko miro a la persona que había hablado, era un chico de cabello plata y orejas de perro, se podría decir que tendría como mucho un año mas que su hermana, si no se tenia en cuanta el echo de que el muchacho no era humano.
- ¿Como te llamas?- le pregunto interesa. El parecido con la pareja de su hermana en sus distintas reencarnaciones, era espectacular, la única diferencia eran esas orejas de perro.
- Eso no te interesa ¿por que estas aquí? ¿Que quieres?- dijo muy desconfiado el chico de traje rojo. La joven tenia que ser realista, ese traje rojo le quedaba ridículo, solo le hacia falta la capucha ridícula y era el chapulin colorado ( Es una serie latino americana y ciertamente paso por mi cabeza la primera vez que vi la serie). Decidió dejar sus des barios y centrarse en el chico que parecía querer atacar.
Sôta sabia perfectamente quien era ese chico ¿Cómo olvidar al orejas de perro con el cual su hermana Kagome decidió quedarse? salio detrás de su hermana.
- Inuyasha- dijo feliz saludándolo, el peliplata se sorprendió mucho, ese era el hermano pequeño de Kagome, ¿Qué hace aquí? se pregunto extrañado y quizás, asta un tanto aturdido.
- La pareja de Kagome- afirmo la chica.
- Si, es él, pero me parece extraño que no me reconociera- dijo el chico mientras miraba al joven de traje rojo.
- Tu eres el hermano de Kagome- dijo después de unos minutos en los cuales no salia de su asombro- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo as llegado?- pregunto acercándose poco a poco.
- Mi hermana, supongo que Kagome te hablo de ella ¿no?- dijo señalando a Yukiko. El de las orejas perrunas miro a la chica de arriba a bajo. Kagome nunca le había dicho de otra hermana, tampoco la vio cuando solía ir a la era de la chica.
- No, Kagome nunca me dijo que tuviera una hermana menor- dijo el otro mirándola de arriba a bajo.
- Normal, es nuestra hermana mayor ¿No te hablo de ella?- pregunto el chico intentando cambiar de tema, para salvar al descuidado peliplata.
-No nunca ¿Enserio eres mayor que Kagome?- dijo el chico algo incrédulo- ademas eres bajita- dijo mirando la de arriba a bajo.
Mientras la azabache se acercaba peligrosamente asta el peli plata, Sôta preocupado de su integridad fisica fue retrocediendo poco a poco.
-No nunca ¿Enserio eres mayor que Kagome?- dijo el chico algo incrédulo- ademas eres bajita- dijo mirando la de arriba a bajo.
Mientras la azabache se acercaba peligrosamente asta el peli plata, Sôta preocupado de su integridad fisica fue retrocediendo poco a poco.
- Después me disculpare con Kagome- dijo la chica sonriendo, eso congelo al hanyu que sintió su vida peligrar. Solo se vio una mancha roja salir volando y desaparecer por encima de los arboles.
- Vamos- dijo Yukiko a su hermano y este la siguió.
Inuyasha choco contra una cabaña y la destruyo por completo, mas vale que no había nadie dentro.
- ¿Que estas haciendo Inuyasha?- dijo una azabache de ojos marrones muy molesta. El de traje rojo solo supo mirarla algo enfadado y sacudirse el polvo.
- Fui al pozo mágico por que sentí ha alguien, era tu hermano- dijo mirando a la joven que estaba muy sorprendida ¿Su hermano? el no podía cruzar el pozo, a no ser que...
- Yo lo traje- dijo una voz a sus espaldas.
- he.. hermana- dijo sorprendida la joven ¿Que hacia aquí?
- Por que tan nerviosa, sabes que no muerdo claro mientras no hagas nada malo- dijo la chica seria escrutando con la mirada a la otra.
Su hermanita había crecido mucho, ya estaba echa toda una mujer y realmente había crecido mas que ella, eso la ponía de una mala leche.
- Bueno estoy comprometida- dijo Kagome que ya estaba poniendo a su prometido de escudo.
- ¿ Cuando pretendías decirlo?- dijo la mayor levantando una ceja.
- Pronto, solo pasado a una semana desde que nos comprometimos- dijo intentando parecer tranquila. Realmente no pensaba decirle nada a su hermana, no sabia como iba a reaccionar, y temía por su prometido.
- Lo dejare pasar por esta vez, tendré todo preparado para dentro de una semana- dijo la joven pensando, luego mirar al peliplata u suspiro.
- No recuerdo como se hace la ceremonia de un hanyou y un ser celestial, así que te transformare en un demonio- dijo Yukiko. Inuyasha estaba confundido a que venia aquello, el no conocía a ningún ser celestial y ? Que era un ser celestial?
- ¿Como que ceremonia? ¿Es que acaso hace falta alguna ceremonia especial?- Pregunto Kagome sorprendida. Tanto Sôta como Yukiko la miraron con los ojos muy abiertos.
- Claro que hace falta, de no hacerse como se debe cualquiera de los dos podría morir en el proceso- dijo la mayor mirando con ojos críticos a su hermana.
- ¿Se lo as dicho?- pregunto al final la mayor. Kagome retrocedió y trago duro.
- ¡ ERES UNA IRRESPONSABLE , PODRÍAIS HABER MUERTO!- grito Yukiko.
- No lo sabia de haber lo sabido se lo hubiera dicho- dijo la prometida con voz temblorosa.
- Quiero que reúnas entre hoy y mañana a todas las personas que invitaras a tu boda- dijo la mayor mientras se daba la vuelta.
- Si, ahora mismo empiezo- dijo mientras salia detrás de ella. Yukiko busco entre sus ropas, bajo la mirada de sus dos hermanos, saco una botellita de cristal y lo estrello contra el suelo. De entre el humo aparecieron barias personas, un ser con piel de mandril, una mujer de ojos rojos y abanico en mano y una niña alvina con un espejo entre las manos.
- Imposible- escucho decir detrás de ella, mientras escuchaba como alguien desenvainaba una espada.
Todo fue muy rápido Inuyasha paso por su lado e intento atacar a los recién llegados, Yukiko lo cogió de la ropa y lo lanzo lejos, luego miro a su hermana con arco y fleta en mano y la desarmo.
- ¿Por que estáis atacando a mis guardianes?- dijo la hermana mayor, tanto Kagome como Inuyasha quedaron con los ojos abiertos.
- Señorita, han paso muchas cosas en su ausencia, creo que deberíamos aclarar esto- dijo el de la piel mientras miraba hacia el bosque.
- Bien. levantaros parece que tenis muchas cosas que explicar, todos- dijo Yukiko mientras emprendía el camino al bosque.
- ¡No! hermana no les hagas caso, ellos no pueden ser tus guardianes han intentado matarnos un montón de veces- Casi grito la pelinegra.
- Señorita han pasado muchas cosas estos últimos quinientos años, deje que se lo explíquenos- dijo la niña haciendo una reverencia.
- Bueno entonces aremos esto, vamos al bosque para poder hablar mejor- Su querida hermana estaba a punto de objetar pero la callo con una mirada- Escuchare las dos partes de la historia y decidiré lo que pasa de ahora en adelante, no quiero peleas de ningún tipo, así que como intentéis mataros seré ¡Yo! quien acabe con vuestra triste vida ¿Entendido?- pregunto mientras los miraba a todos con una sonrisa tenebrosa. Todos tragaron saliva y asintieron temiendo por su vida, Inuyasha guiando se, por una vez, del poco sentido común que poseía decidió callar.
El camino al bosque fue largo y tenso, mas largo de lo habitual para dirigirse solo al árbol sagrado, o por lo menos esa fue la sensación que tubo Kagome cuando se dio cuenta de que su hermana se paraba enfrente del majestuoso árbol.
- Bien ¿quien quiere empezar a contarme lo que pasa?- dijo la de ojos oscuros mientras se sentaba en una de las raíces del árbol.
- Creo que es mejor que ellos te digan lo que saben, así nosotros luego podremos explicar las razones de nuestro comportamiento- dijo la mujer del abanico subida en unas de las ramas del árbol.
- Entonces, empezar a contarme que es lo que ha pasado- comento la joven mirando a su hermana que se había sentado en el suelo junto a su hermano, Inuyasha estaba al otro lado de Kagome con las piernas cruzas mientras miraba mal al trió.
- Pues todo empezó con una sacerdotisa llamada Kikyo, de la que yo soy su reencarnación- dijo Kagome y espero a que alguien dijera algo, todos se quedaron en silencio.
- Resulta que hace unos 50 años Inuyasha y ella se enamoraron pero un demonio malvado los engaños, consiguiendo que la sacerdotisa muriera, pero no sin antes sellar a Inuyasha durante 50 años en este mismo árbol. El causante de la muerta de Kikyo y de que Inuyasha fuera sellado es el medio demonio Naraku- la chica fue interrumpida.
- ¿Medio demonio?- Pregunto la joven mientras miraba interrogante al de piel de mandril.
- Luego viene nuestra explicación- no dijo nada mas y se centro en quien estaba narrando.
- Todo fue para conseguir la Shikon no Tama( que yo tenia dentro de mi cuerpo por que cuando Kikyo murió se llevo la piedra con ella) y convertirse en un demonio completo, durante barios años estuvimos peleando contra el y murieron muchas personas, yo era la que se encargaba de - esta vez fue interrumpida por una explosión demasiado cercana, que no había llegado a tocar la de milagro, por que su hermana había puesto una barrera protectora alrededor de ellos. El humo empezó a disiparse dejando ver al culpable de tal explosión.
- ¿Hermano? -¿Shessomaru?
Dijeron Kagome e Inuyasha al mismo tiempo.
- Los humanos son tan débiles- dijo el recién llegado con desprecio y asco - Por una vez no me esperaba esto de ti, Inuyasha- dijo el mayor arrastrando las palabra y mirando a su hermano con el mismo deprecio de siempre.
-¿Humanos?- pregunto la hermana mayor, luego cayo en cuenta que Kagome no le había dicho nada a nadie- ¿Quien es el Kagome?- le pregunto a la de ojos marrones.
- Es él hermano mayor de Inuyasha, él nos ayudo a matar a Naraku, o eso creímos- dijo mirando con odio a al susodicho.
- ¿Vuestro padre era Inu no Taisho?- le pregunto al de las orejas, este asiento.
- ¿Tenéis la misma madre?- le volvió a preguntar, antes de que el de traje rojo dijera nada la respuesta se la dio el hermano mayor.
- No me insultes inmunda humana- Dijo el peliplata mayor mientras la cogía del cuello ahogando la.
- ¡Suelta la!- escalmo la pequeña-¡ Suelta a mi hermana!- prosiguió gritando mientras se acerba corriendo a donde estaban. Lo que paso continuación sorprendió asta al mismísimo Shessomaru, que no hizo mas que abrir los ojos de la impresión.
- ¡Así que tu eres Shess-chan!- dijo quitándose la mano del cuello y dando una vuelta alrededor del de la luna menguante para apreciarlo mejor - Yo conozco a tu madre, Irasue, estuve con ella durante la ultima parte de tu embarazo (creo que se entiende si no, quiero decir que estuvo mientras Irasue gestaba a Shessomaru) Yo fui quien te ayudo a traerte al mundo, la matrona en el parto- dijo mirando lo a los ojos y luego a su frente- Como tienes la luna pensé que eras algún familiar de Irasue, pero claro el parecido con ella es impresionante, no pensé que estuvieras tan grande, la verdad me da pena que no te acuerdes de mi, pero claro no volví a visitarte desde que tenias 7 años de edad, han pasado varios siglos para que estés así de grande- comento la chica mientras lo miraba de todos los ángulos posibles para apreciar mejor al demonio.
Shessomaru Salio de su estupor no pudo evitar mirar con mas odio y asco a la mocosa humana que tenia enfrente ¿Como se atrevía a hablar de su madre con tanta confianza? ¿Como podía intentar verle la cara de estúpido? esa mocosa no podía tener su edad, se estaba burlando de el Ademas ¿se suponía que había ayudado en su parto? no podía ser mayor que el.
- No te burles de mi humana- dijo mientras en su mano empezaba a brillar el veneno y en un rápido movimiento que nadie pudo ver la atacaba.
- Eso no deberías hacerlo Irasue se sentiría decepcionada y tu padre aun mas- dijo la chica detrás del Yokai.
- Eres rápida- dijo dando se la vuelta y encarando la. Miro a la chica de arriba a bajo y entonces se dio cuenta de algo, estaba volando.
- Pu-puedes volar- dijo Inuyasha al salir de la sorpresa.
- No solo estoy levitando, tu aun no me as visto volar- dijo la chica con una sonrisa.
- Tu no eres humana ¿quien eres?- pregunto suspicaz Shessomaru.
- Tienes razón, no lo soy y mi hermana tampoco, Mi nombre es Yukiko y soy la nieta del actual jefe de el clan Inukaze de los demonios perro que viven en china- dijo la joven con una sonrisa en la cara.
- Vamos- dijo Yukiko a su hermano y este la siguió.
Inuyasha choco contra una cabaña y la destruyo por completo, mas vale que no había nadie dentro.
- ¿Que estas haciendo Inuyasha?- dijo una azabache de ojos marrones muy molesta. El de traje rojo solo supo mirarla algo enfadado y sacudirse el polvo.
- Fui al pozo mágico por que sentí ha alguien, era tu hermano- dijo mirando a la joven que estaba muy sorprendida ¿Su hermano? el no podía cruzar el pozo, a no ser que...
- Yo lo traje- dijo una voz a sus espaldas.
- he.. hermana- dijo sorprendida la joven ¿Que hacia aquí?
- Por que tan nerviosa, sabes que no muerdo claro mientras no hagas nada malo- dijo la chica seria escrutando con la mirada a la otra.
Su hermanita había crecido mucho, ya estaba echa toda una mujer y realmente había crecido mas que ella, eso la ponía de una mala leche.
- Bueno estoy comprometida- dijo Kagome que ya estaba poniendo a su prometido de escudo.
- ¿ Cuando pretendías decirlo?- dijo la mayor levantando una ceja.
- Pronto, solo pasado a una semana desde que nos comprometimos- dijo intentando parecer tranquila. Realmente no pensaba decirle nada a su hermana, no sabia como iba a reaccionar, y temía por su prometido.
- Lo dejare pasar por esta vez, tendré todo preparado para dentro de una semana- dijo la joven pensando, luego mirar al peliplata u suspiro.
- No recuerdo como se hace la ceremonia de un hanyou y un ser celestial, así que te transformare en un demonio- dijo Yukiko. Inuyasha estaba confundido a que venia aquello, el no conocía a ningún ser celestial y ? Que era un ser celestial?
- ¿Como que ceremonia? ¿Es que acaso hace falta alguna ceremonia especial?- Pregunto Kagome sorprendida. Tanto Sôta como Yukiko la miraron con los ojos muy abiertos.
- Claro que hace falta, de no hacerse como se debe cualquiera de los dos podría morir en el proceso- dijo la mayor mirando con ojos críticos a su hermana.
- ¿Se lo as dicho?- pregunto al final la mayor. Kagome retrocedió y trago duro.
- ¡ ERES UNA IRRESPONSABLE , PODRÍAIS HABER MUERTO!- grito Yukiko.
- No lo sabia de haber lo sabido se lo hubiera dicho- dijo la prometida con voz temblorosa.
- Quiero que reúnas entre hoy y mañana a todas las personas que invitaras a tu boda- dijo la mayor mientras se daba la vuelta.
- Si, ahora mismo empiezo- dijo mientras salia detrás de ella. Yukiko busco entre sus ropas, bajo la mirada de sus dos hermanos, saco una botellita de cristal y lo estrello contra el suelo. De entre el humo aparecieron barias personas, un ser con piel de mandril, una mujer de ojos rojos y abanico en mano y una niña alvina con un espejo entre las manos.
- Imposible- escucho decir detrás de ella, mientras escuchaba como alguien desenvainaba una espada.
Todo fue muy rápido Inuyasha paso por su lado e intento atacar a los recién llegados, Yukiko lo cogió de la ropa y lo lanzo lejos, luego miro a su hermana con arco y fleta en mano y la desarmo.
- ¿Por que estáis atacando a mis guardianes?- dijo la hermana mayor, tanto Kagome como Inuyasha quedaron con los ojos abiertos.
- Señorita, han paso muchas cosas en su ausencia, creo que deberíamos aclarar esto- dijo el de la piel mientras miraba hacia el bosque.
- Bien. levantaros parece que tenis muchas cosas que explicar, todos- dijo Yukiko mientras emprendía el camino al bosque.
- ¡No! hermana no les hagas caso, ellos no pueden ser tus guardianes han intentado matarnos un montón de veces- Casi grito la pelinegra.
- Señorita han pasado muchas cosas estos últimos quinientos años, deje que se lo explíquenos- dijo la niña haciendo una reverencia.
- Bueno entonces aremos esto, vamos al bosque para poder hablar mejor- Su querida hermana estaba a punto de objetar pero la callo con una mirada- Escuchare las dos partes de la historia y decidiré lo que pasa de ahora en adelante, no quiero peleas de ningún tipo, así que como intentéis mataros seré ¡Yo! quien acabe con vuestra triste vida ¿Entendido?- pregunto mientras los miraba a todos con una sonrisa tenebrosa. Todos tragaron saliva y asintieron temiendo por su vida, Inuyasha guiando se, por una vez, del poco sentido común que poseía decidió callar.
El camino al bosque fue largo y tenso, mas largo de lo habitual para dirigirse solo al árbol sagrado, o por lo menos esa fue la sensación que tubo Kagome cuando se dio cuenta de que su hermana se paraba enfrente del majestuoso árbol.
- Bien ¿quien quiere empezar a contarme lo que pasa?- dijo la de ojos oscuros mientras se sentaba en una de las raíces del árbol.
- Creo que es mejor que ellos te digan lo que saben, así nosotros luego podremos explicar las razones de nuestro comportamiento- dijo la mujer del abanico subida en unas de las ramas del árbol.
- Entonces, empezar a contarme que es lo que ha pasado- comento la joven mirando a su hermana que se había sentado en el suelo junto a su hermano, Inuyasha estaba al otro lado de Kagome con las piernas cruzas mientras miraba mal al trió.
- Pues todo empezó con una sacerdotisa llamada Kikyo, de la que yo soy su reencarnación- dijo Kagome y espero a que alguien dijera algo, todos se quedaron en silencio.
- Resulta que hace unos 50 años Inuyasha y ella se enamoraron pero un demonio malvado los engaños, consiguiendo que la sacerdotisa muriera, pero no sin antes sellar a Inuyasha durante 50 años en este mismo árbol. El causante de la muerta de Kikyo y de que Inuyasha fuera sellado es el medio demonio Naraku- la chica fue interrumpida.
- ¿Medio demonio?- Pregunto la joven mientras miraba interrogante al de piel de mandril.
- Luego viene nuestra explicación- no dijo nada mas y se centro en quien estaba narrando.
- Todo fue para conseguir la Shikon no Tama( que yo tenia dentro de mi cuerpo por que cuando Kikyo murió se llevo la piedra con ella) y convertirse en un demonio completo, durante barios años estuvimos peleando contra el y murieron muchas personas, yo era la que se encargaba de - esta vez fue interrumpida por una explosión demasiado cercana, que no había llegado a tocar la de milagro, por que su hermana había puesto una barrera protectora alrededor de ellos. El humo empezó a disiparse dejando ver al culpable de tal explosión.
- ¿Hermano? -¿Shessomaru?
Dijeron Kagome e Inuyasha al mismo tiempo.
- Los humanos son tan débiles- dijo el recién llegado con desprecio y asco - Por una vez no me esperaba esto de ti, Inuyasha- dijo el mayor arrastrando las palabra y mirando a su hermano con el mismo deprecio de siempre.
-¿Humanos?- pregunto la hermana mayor, luego cayo en cuenta que Kagome no le había dicho nada a nadie- ¿Quien es el Kagome?- le pregunto a la de ojos marrones.
- Es él hermano mayor de Inuyasha, él nos ayudo a matar a Naraku, o eso creímos- dijo mirando con odio a al susodicho.
- ¿Vuestro padre era Inu no Taisho?- le pregunto al de las orejas, este asiento.
- ¿Tenéis la misma madre?- le volvió a preguntar, antes de que el de traje rojo dijera nada la respuesta se la dio el hermano mayor.
- No me insultes inmunda humana- Dijo el peliplata mayor mientras la cogía del cuello ahogando la.
- ¡Suelta la!- escalmo la pequeña-¡ Suelta a mi hermana!- prosiguió gritando mientras se acerba corriendo a donde estaban. Lo que paso continuación sorprendió asta al mismísimo Shessomaru, que no hizo mas que abrir los ojos de la impresión.
- ¡Así que tu eres Shess-chan!- dijo quitándose la mano del cuello y dando una vuelta alrededor del de la luna menguante para apreciarlo mejor - Yo conozco a tu madre, Irasue, estuve con ella durante la ultima parte de tu embarazo (creo que se entiende si no, quiero decir que estuvo mientras Irasue gestaba a Shessomaru) Yo fui quien te ayudo a traerte al mundo, la matrona en el parto- dijo mirando lo a los ojos y luego a su frente- Como tienes la luna pensé que eras algún familiar de Irasue, pero claro el parecido con ella es impresionante, no pensé que estuvieras tan grande, la verdad me da pena que no te acuerdes de mi, pero claro no volví a visitarte desde que tenias 7 años de edad, han pasado varios siglos para que estés así de grande- comento la chica mientras lo miraba de todos los ángulos posibles para apreciar mejor al demonio.
Shessomaru Salio de su estupor no pudo evitar mirar con mas odio y asco a la mocosa humana que tenia enfrente ¿Como se atrevía a hablar de su madre con tanta confianza? ¿Como podía intentar verle la cara de estúpido? esa mocosa no podía tener su edad, se estaba burlando de el Ademas ¿se suponía que había ayudado en su parto? no podía ser mayor que el.
- No te burles de mi humana- dijo mientras en su mano empezaba a brillar el veneno y en un rápido movimiento que nadie pudo ver la atacaba.
- Eso no deberías hacerlo Irasue se sentiría decepcionada y tu padre aun mas- dijo la chica detrás del Yokai.
- Eres rápida- dijo dando se la vuelta y encarando la. Miro a la chica de arriba a bajo y entonces se dio cuenta de algo, estaba volando.
- Pu-puedes volar- dijo Inuyasha al salir de la sorpresa.
- No solo estoy levitando, tu aun no me as visto volar- dijo la chica con una sonrisa.
- Tu no eres humana ¿quien eres?- pregunto suspicaz Shessomaru.
- Tienes razón, no lo soy y mi hermana tampoco, Mi nombre es Yukiko y soy la nieta del actual jefe de el clan Inukaze de los demonios perro que viven en china- dijo la joven con una sonrisa en la cara.
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