miércoles, 3 de diciembre de 2014

sorpresas II


  - Como imagino que sabrás Kami se elige entre los demonios y ángeles, o como querríais llamarlos, mas fuertes, sabios y justos del planeta, se les elige incluso antes de nacer, son tres seres elegidos al azar, nadie sabe quien ganara y es el mismo planeta quien elige a los candidatos- explico la de ojos oscuros.
  - Creo que todos sabemos eso, excepto el inepto de Inuyasha- Dijo Sesshomaru con malicia sin quitar la mascara de frialdad.
  - Bien, hace dos mil años se eligió a tres seres; un ángel, un demonio y lo que vosotros llamáis un híbrido. Fuimos pasando las pruebas y estaba muy reñido pero al final hubo una ganadora- dijo con cierta tristeza en la voz.
  - Des afortunada mente el elegido, como sabréis, debe encontrar pareja en los siguientes diez años, de no ser así ese ser es descalificado y se elige sustituto entre los otros dos, por alguna razón que no se puede explicar, después de los diez años el elegido no encontró pareja y en vez de ser descalificado se le dijo que seguiría reencarnando asta que encontrara su ser especial, y mientras uno de los otros dos seres ocuparía su lugar - termino de relatar Yukiko.
  - Entonces ¿Como ya ha encontrado pareja ahora le toca convertirse en Kami?- Pregunto Inuyasha.
  - Si, algo así- Dijeron los tres hermanos a la vez.
  - Bueno la cuestión aquí es que Fudo a Kagome para convertirse en su pareja y quizás vivir mas años o quizás influenciar en las decisiones de Kami- Explico Yukiko.
  - Si lo que dices es cierto, la pareja de Inuyasha debería tener la marca- dijo Sesshomaru escrutando con la mirada a su hermana.
  - La tiene, pero cuando esta en su forma humana la puede esconder, muestra la Kagome- En respuesta la chica se levanto la manga asta el hombro y todos pudieron ver la marca negra en forma de rosa.

   Todos se quedaron observando la marca y Sesshomaru no puedo objetar nada mas, después de todo tenia la marca y siendo así no tendría ningún sentido mentir, aun que no entendía algunas cosa, pero estaba seguro que después de un rato de meditación estando el solo, sabría cuales  eran las respuestas  a sus dudas.
  Inuyasha en cambio no sabia que pensar de Kagome le había ocultado tantas cosas que no sabia que creer, el pensaba que no había secretos entre ellos y al parecer su futura mujer le había ocultado el mas importante.

  - Kagome, quiero que respondas a una pregunta- dijo el semi-demonio, la chica asintió, no sabia que le preguntaría y temía que fuera un reclamo o algo demasiado comprometido como para poderle responder.
  - ¿Por que nunca me dijiste que eras un ángel? ¿Que te convertirías en Kami? ¿Tampoco confías en mi?   - Pregunto con reproche. Cuando Kagome miro los ojos de su amado se sintió tan miserable, ella no quería hacerlo sufrir, en ningún momento pensó que al ocultare le información pudiera hacerle tanto daño-
  - Yo no pretendía hacerte daño, y pensé que si me comportaba como una simple humana estarías mas seguro que si gritaba a los cuatro vientos que era un ángel, y que podía llegar a convertirme en Kami- Dijo acercando se a el con los ojos aguados.
  - No sabia que me convertiría en Kami, pensé que no tendría por que hacerlo, pero ella vino a verme y me comunico que dentro de año y medio seria mi turno para subir al trono, apenas me entere hace unos días y no sabia como decírtelo, estaba planeando decirte toda la verdad antes de la boda pero no había encontrado el momento, yo solo quería protegerte, si hubiera sabido que te aria daño, te hubiese contado toda la verdad desde un principio- dijo ya dejando escapar las lágrimas. Inuyasha se sorprendió mucho y conmovió al mismo tiempo así que la abrazo y después de que se calmara un poco le dio un apasionado beso, pero fueron interrumpidos por Yukiko a la voz de.
  - No coman delante de los pobres, y mejor busquen se un hotel- Dijo con reproche y cierto toque de envidia pero ella sabia que lo había echo para molestarlos, además le encantaba hacer pasar vergüenza a su hermana, era uno de sus jobis favoritos.
  - Ahora que todos esta aclaro y de no estar lo, os las apañáis por que no pienso volver a repetirlo - dijo con indiferencia la de ojos oscuros- Kana, comunícate con Irasue-san quiero ir a visitarla mientras mi hermana y su pareja ponen al día a sus invitado, verdad- dijo siseando la ultima palabra a modo de advertencia para que la joven entendiera el mensaje (Como no lo hagas sabrás quien soy yo)
  - Cla-claro- dijo temerosa la chica y asta Inuyasha sintió pavor.

  Sesshomaru había estado de espectador todo el rato, o casi todo, pero ahora quería mas respuestas y pensaba conseguirlas ahora.
  - Me parece bien que quieras ver a mi madre, pero a mi me debes repuestas- dijo el demonio con el mismo desprecio de siempre.
  - Tienes razón, mientras nos dirigimos al castillo responderé todas tus dudas- dijo la joven mirando el espejo de la chica y esperando que apareciera Irasue-san por el. No tardo mucho en aparecer en el espejo el rostro d una hermosa yokai de pelo blanco, ojos dorados y luna en la frente igual que Sesshomaru pero de aspecto mas mayor.
  - Hacia mucho tiempo que no te veía, pequeña Yukiko- dijo la mujer con un brillo en los ojos que su hijo no había visto nunca.
  - Si, la verdad es que me a costado mucho volver pero, ya estoy aquí- dijo la chica con una sonrisa- por suerte ya no tengo que volver a casa... - Yukiko se quedo pensativa, solo había pensado en ella pero ¿y Sôta? no sabia lo que el quería hacer, el había empezado las vacaciones de verano el día anterior e igual ya tenia planes - Sôta ¿Qué quieres hacer?¿Te quedas o tienes otro planes?- El chico sintió la intensa mirada de su hermana esperando una respuesta rápida.
    El quería quedarse, hacia mucho que no veía a sus hermanas y ademas aun no había echo planes con sus amigos, así que le pareció buena idea quedarse, solo tenia que decirle a su madre.
  - Quiero quedar me, pero quizás seria mejor avisar a mama- dijo el chico contestando a la pregunta de su hermana.
  - Perfecto- Dijo la chica girándose para volver a poner atención a la mujer del espejo- Partiremos hacia tu castillo en cuanto avisemos a mi madre ¿Le parece bien Irasue-sama?- Pregunto la joven.
  - Claro, os esperare aquí en la tarde - hizo una pausa- ¿Os quedareis aquí a dormir? es para prepararos unas habitaciones en el castillo- dijo la hermosa mujer.
  - Gracias Irasue-sama, y si pensamos quedarnos unos días, tenemos muchas cosas de que hablar- Respondió amable la joven. La mujer escruto con la mirada a Yukiko buscando alguna respuesta, y la chica solo tubo que tocarse disimulada mente el costado derecho para que la mujer endureciera mas las facciones, diera un asentimiento y desapareciera su reflejo en el espejo.

  Yukiko miro a todos los presentes pensando que hacer y después de repasar a cada una de las "personas" decidió que seria buen momento para que su hermana le fue se explicando a sus amigos de su condición "especial" y de dejar algunos puntos en claro, como el echo de que no se acordaba de los rituales para una boda entre un hanyou y un ángel, ademas, que mas daba  era su guardián y le venia perfecto para su protección.
  - Bueno lo primero, Kagome cielo- dijo con una hermosa sonrisa en los labios, mas Kagome sabia que por el brillo de sus ojos su vida estaba en peligro y no pudo evitar pegar un brinco y tensarse- estas tardando en informar a tus amigos- concluyo aun sonriendo. la de ojos marrones estuvo a punto de preguntar a que se refería pero prefirió callar, la conocía muy bien y la castigaría de alguna forma, mejor se iba y ya recordaría de que estaba hablando su hermana.
  - Como cuando vuelva no le ayas comunicado a los invitados de tu boda...- dijo en un susurro peligroso que consiguió poner los pelos de punta a todos. Kagome asintió y salio volando (no literal mente) arrastrando a Inuyasha con ella.
  - Bueno, Chicos- dijo refiriendo se al trió- quiero que preparéis una ceremonia de sangre- Los tres se quedaron mirando la, intentando entender a cual se refería ¡Como si hubieran pocas!
  - Para Inuyasha- dijo con burla- habéis perdido facultades desde que me fui, jamas imagine que no serias capaces de deducir de lo que estoy hablando- dijo con falsa tristeza.
  - Como si alguna vez te entendiéramos- dijo Kagura rodando los ojos.
  - Tienes razón- dijo mientras se giraba a mirar al peliplata- Mi hermano y yo tenemos que ir a casa a por nuestras cosas para nuestra estancia en el castillo, puedes elegir entre acompañarnos o esperar aquí- dijo tranquila como si no estuviera hablando con un peligroso yokai- Tardaremos solo media hora.
  - No pienso ir a una aldea repleta de asquerosos humanos- Dijo en un gruñido de fastidio.
  - Entendido- y dicho estos se dio la vuelta le hizo una señal a su hermano y antes de salir corriendo dijo- Quiero que tengáis todo preparado para la ceremonia, lo antes posible, y que luego os encargáis de los preparativos de la boda y no olvidéis los objetos del ritual- concluyo y salio corriendo con su hermano al pozo .

  Cuando llegaron a la puerta de la casa, Yukiko le dijo a su hermano que subiera  directo a preparar se dos mudas de ropa, mientras ella le iba a explicar a su madre que se quedarian unos días en la época antigua, no pudo evitar preguntarse si su hermana habría sentido la misma angustia que ella en esos momento y algo le dijo que si. Tal y como pensaba su madre no se lo tomo muy bien, la joven tubo que prometer le a su madre que volverían dentro de 8 días para pasar un rato con ella y llevarla al restaurante como "castigo" por haber desaparecido durante tantos años. Cuando Sôta bajo con la mochila en la espalda ella subió y cogió una que había preparado antes previendo un situación así y luego los dos se fueron.

  Cuando llegaron al árbol sagrado los guardianes ya se habían ido, pero en su lugar había una adolescente mas o menos de la edad de su hermano hablando con el peliplata.
  - Tu no que despreciabas a los hu..- paro en seco escrutando a la chica, luego se acerco a ella y la miro a los ojos, tenia que ser una broma que hacia otra de sus guardianas siendo humana, cogió una de las manos de la joven, Sesshomaru gruño en advertencia, pero ella no le hizo caso estaba en otras cosas. No vio nada sospechoso cogió la otra y hay estaba, si no se estaba buscando específicamente jamas se hubiera dado cuenta, pero ay estaba, un lugar en la muñeca que cambiaba un poco de color algo mas rosa, clavo una de las uñas en la frágil piel y salio un poco de sangre mientras a la vez  usaba algo de magia y antes de que el demonio le saltara encima, le enseño lo que estaba apareciendo, poco a poco en la muñeca de la joven.
  El yokai abrió los ojos en sorpresa, aquello era la marca de su madre, la marca escondida en una muda protección. Así que esa era la razón por la que no pudo evitar ayudar la, la razón por la que la protegía, la razón de que no pudiera dejarla morir y quisiera tenerla con el, no pudo evitar preguntar se.
  - Parece ser que tu madre le puso una protección una muy simple, si le llegaba a pasar algo o estaba en peligro ella lo sabia y así podría ir ayudarla- dijo la joven mirando la marca y usando sus poderes para saber que tipo de protección tenia, frunció el ceño- Aunque no es tan simple el conjuro que uso para sellar sus poderes y que pareciera una simple humana- dijo aun frunciendo el ceño soltó la mano de la joven que se llevo automáticamente la mano el pecho mientras se sobaba la muñeca con la otra y se escondía tras el yokai.
  - Bien, si no te importa y dudo que lo haga, estaría bien que nos lleváramos a la chica donde tu madre me gustaría mucho que removiera el conjuro- dijo Yukiko mirando al demonio a los ojos, este asintió, no por que ella le mandara si no por que el quería respuestas.
  - Rin, nos vamos- dijo el yokai con el mismo tono monótono de siempre, la chica asintió y salio corriendo a la aldea, Yukiko se sorprendió pero luego pensó que tendría que coger algo.
  - ¿Como as sabido lo de la marca?- pregunto el yokai mirando la a los ojos intensamente la joven no se inmuto y dijo.
  - Su aspecto- el yokai le miro con una muda pregunta- Es una de mis guardianas, reencarnamos todos cada cierto tiempo y siempre tenemos el mismo aspecto- respondió.
  Entonces cayo en cuenta ¿Si reencarnaban todos sus guardianes y ella los recordaba a todos? El no era uno de ellos eso de alguna forma le tranquilizo y lo enfureció al mismo tiempo.
  - Yo no soy un guardián- no pudo evitar susurrar, pero la joven lo escucho y sonrió.
  - No, si lo eres, lo que pasa es que en mis otras vidas nunca volvía a verte después de estar un tiempo contigo así que no sabia que aspecto tenias cuando te hacías todo un adulto- dijo la chica mirando lo de arriba a bajo, definitivamente el tipo estaba de muerte todo un play boy como se diría en su época- pero siempre as sido el mejor de ellos, es cierto que Naraku, Kagura y Kana esta siempre con migo, pero ellos son la ultima linea de defensa, si algún día llegaban a vencer al gran Sesshomaru, en este caso, ellos tendrían que hacerse cargo de mantenerme a salvo, vamos de esconderme- dijo la chica dedicando le una sonrisa sincera, el yokai gruño en desaprobación y ella rió.
  - Eso fue lo que tu decidiste, se lleva haciendo así desde la primera vez que os nombre mis guardianes y jurasteis protegerme siempre, ellos no mueren, a no ser que los maten, siempre tienen el mismo aspecto y permanecerán aquí asta que la gente deje de creer en ellos- El demonio abrió los ojos grandes, no podía ser cierto lo que estaba diciendo era mentira verdad.
  - Son - siento que las palabras se le atragantaban- deidades- dijo despacio como intentando creerlo.
  - Así es, Kana o Tsuki la diosa de la luna, Kagura, es una deidad es hija de Fujin y adquirió muchos de sus poderes pero tiene la parte humana de su madre y Naraku es en realidad Baku "El comedor de sueños" aparte de convertir los malos sueños en fortuna si no que también e capaz de usas las pesadillas como iluciones para confundir a las persona- explico la chica.
  - Kagura- dijo mirando hacia donde se había ido su protegida, la escuchaba llegaría en unos minutos.
  - Nos conocíamos desde la primera vez que nací y le pedi a su padre que me dejase llevarla con migo en mi busqueda, luego ella quiso ser mi guardiana o eso me dijeron no recuerdo nada d la primera vez que vivir ¡Ahí viene!- dijo la joven con entusiasmo- vamos.

  Cuando la pequeña Rin llego asta ellos Sesshomaru la cogió en brazos, mientras una luz cegadora cubría el cuerpo de los hermanos, cuando la luz se desvaneció Sôta tenia solo un pantalón puesto y luego extendió las alas, por el contrario Yukiko tenia en la cabeza dos orejas de perro negras, los ojos de un azul muy claro y un vestido al cuello largo con la espalda descubierta.
  - Tendré que llevarte- dijo molesto Sesshomaru mirando a la mitad-demonio.
  - Nuca dije que hiciera falta- y dicho esto en su espalda aparecieron unas alas rojo-sangre y alzo el vuelo a gran velocidad, momentos después los otros la siguieron, uno volando y el otro convertido en luz.







  

jueves, 13 de noviembre de 2014

Sorpresas

  " Quizás no fue la mejor idea decirlo así sin mas" pensó Yukiko después de haber soltado la bomba pero vamos no seria Yukiko si no fuera insensible a la hora de comunicar las cosas.
   - No me gusta que se burlen de mi- dijo Sesshomaru después del extraño silencio, pero se no taba la furia en sus ojos y Yukiko consiguió ver un claro rojo en ellos casi imperceptible para el ojo Humano.
   - Yo no nací en esta época,  tengo el poder de poder viajar por el pozo a la época que prefiera, y es lo que estuve haciendo durante 7 años de mi vida - dijo mirando a los presente y sobretodo a Sesshomaru.
   - Poco después de que Irasue diera a luz me fui y estuve yendo durante un par de meses los fines de semana de visita, yo quería estar contigo mientras crecías pero se me hizo imposible, así que cada vez que os visitaba me adelantaba un año para poder ver como crecías por lo menos los 7 primeros años mientras en mi vida solo pasaron unos meses- dijo con tristeza y resignación.
  - Recuerdo que antes de irte a estudiar al extranjero desaparecías todos los fines de semana, y no sabia a donde te marchabas, luego cuando caí en el pozo me di cuenta a donde te marchabas pero jamas imagine que pudieras elegir la época asta que, ella pareció hace un año dándome la "gran" noticia- dijo con sarcasmo y reclamo en la palabra.
   - Kagome, pensé que tu mejor que nadie me entenderías, no puedo simplemente "escoger" entre un montón de personas, no funciona así, por eso no puedo tomar tu lugar- dijo la de ojos oscuros triste.
   - Tienes razón, pero si no te cerraras en banda a todas la personas que intentan cortejarte, no tendría que tener el puesto que por derecho te corresponde- dijo la de ojos marrones empezando a alzar la vos.
   - No es como si fuera fácil, son casi dos mil años reencarnando una y otra vez, creo que si por mi fuera esto ya habría parado- dijo Yikiko acercando se a su hermana retando la a que dijera algo mas con la mirada.
   - Espera - dijo Inuyasha asombrado - ¡¿Como que dos mil años reencarnando?!- casi grito. Estaba perdido apenas se estaba enterando de lo que hablaban las hermanas y dudaba que alguien mas la entendieran, aparte de ellas mismas.
   - Bueno, haber estamos aquí para que me esplique is lo que esta pasando con mis guardianes, no para que os cuente mi vida - Dijo Yukiko ya molesta de tanta interrupción.
  - ¿Tus guardianes?- pregunto Sesshomaru escrutando la con la mirada.
  - Si, mis guardianes ellos- dijo señalando con la mano ha Naraku y sus "extensiones"
  - Dudo mucho que esos monstruos mediocres sean tus guardianes, sobretodo si eres nieta de Kisho-san como dices ser- Repuso Sesshomaru con asco.
  - Y eso es lo que intento averiguar ¿puedes estarte un rato callado mientras me explican como demonios pudieron terminar como unos simples asesinos sin escrúpulos?- dijo la chica exasperada.
  - Por que debería hacerle caso a una asquerosa humana- Rugió el demonio enfadado.
  - Podría ser por que conozco a tu madre y te ayude a traerte al mundo, o ya te olvidaste de esa parte- Repuso Yukiko ya arta de tanta tontería.
  - Tienes forma de demostrar lo- dijo el demonio casi con una sonrisa en la cara y el tono de burla impreso en las palabra.
  - Hay te equivocas, tengo unos cuatros que lo demuestran, algunos pintados por mi y otros por Irasue- comento la chica como si nada.
  - Mientes- dijo serio, pero se pudo atisbar un poco de sorpresa en la voz.
  - Bueno, si no me crees te lo puedo mostrar- dijo mientras chasqueaba los dedos y aparecía ante ella un baúl, el cual abrió y saco un cuadro unos centímetros mas grande que una hoja normal. En el se podía observar a un bebe recién nacido con una pelusilla blanca en la cabeza unas marcas moradas en la cara y las partes del cuerpo que no tapaba la manta y que se estaba chupando ( babeando la mano) con los ojos cerrados. Todos se quedaron con la boca abierta, menos Sesshomaru pero la sorpresa la tenia impresa en la cara.
  - Eras una ricura cuando naciste y no pude resistir pintar un cuadro de ese momento cuando llegue a casa, la imagen la tenia grabada en la mente así que no me costo mucho hacerlo- Dijo Yukiko con ternura, de verdad a ella le encantaban los niños, los adoraba como le gustaría tener uno, era lo que mas quería en su vida.
   Se escucho un grito y todos miraron a Kagome que estaba con las manos en la cara y estrellitas en los los ojos.
  - Estoy segura que era el bebe mas lindo del mundo -Dijo La muchacha sin quitar la vista del cuadro.
  - Si, lo era, pero espera a ver esto- Dijo la mayor guardando el cuadro y sacando otro mas grande. (tamaño DIN A3) En el que se podía ver a un Sesshomaru de un año de nacido, cogido en brazos  por su padre mientras el se mordía-babeaba una mano y le tocaba la cara a su padre.
  - Para - dijo el demonio casi escandalizado con aquella humana tenia cuadros de el con su familia, era absurdo.
  - Como los tienes, por que dijiste que solo ibas una vez al años y en ese segundo cuadro no tendría que ter mas de un mes de nacido- dijo el fulminando la con la mirada.
  - La razón por la que me enviaron al extranjero fue para que dejara de desaparecer todas las tardes y noches asta el día siguiente, durante cuatro meses estuve viviendo en vuestra casa, mansión o lo que sea
y mi madre se preocupo, así que tomo cartas en el asunto, después de ese tiempo solo pude ir los fines de semana y para entonces tu crecimiento era como el de un niño humano cualquiera- Respondió la chica mientras guardaba el cuadro en el baúl, lo hacia desaparecer y se sentaba en una raíz del árbol.
  Sesshomaru la miro intentando adivinar o por lo menos sentir algo del aura demoníaca, pero no podía, aquella chica no desprendía aura demoníaca, era como un humano cualquiera ¿entonces como podía decir que era la nieta del Kisho-san y vivir durante tanto tiempo con sus padres? se preguntaba una y otra vez el demonio sin allar respuesta.
  -Bueno... si permites que me cuenten lo que sucede luego responderé a tus preguntas- dijo Yukiko adivinado lo que pasaba por la cabeza del demonio.
  Sesshomaru la miró con desprecio, pero luego se sentó en la rama de un árbol cercano, no molestaría, el también quería saber que pasaba.
  - Entonces, que me decís, si seguimos donde lo dejamos- Les pregunto la de ojos oscuros con una sonrisa en la cara. Todos asintieron y se sentaron como estaban antes de que Sesshomaru apareciera.
  - Haber, por donde íbamos...- dijo dijo Kagome pensando un poco- ¡Así!- Exclamo y siguió con el relato.


Hora y media mas tarde Kagome había terminado de contar la historia, una que todos sabían menos la hermana mayor por obvias razones y a Souta se lo había contado Kagome cuando regreso al futuro después de destruir la piedra.
  - Comprendo- Respndio yukiko mientras pensaba- Y vosotros que neis que decir a esto- dijo mirando a sus guardianes seriamente.
  - ya le dijimos que teníamos razones, unas que hablan de hace poco mas de 600 años atrás- Dijo Naraku quitándose la piel de mandril- Unas que tienen el nombre de Fudo, el rey dragón- dijo serio. Yukiko se sorprendió y observo seria mente al trió buscando indicios de mentira pero no los encontró.
  - Continua- dijo mientras cambiaba de posición en el árbol.
  - Usted mejor que nadie sabe como termino la amistad que mantenía con aquel gran demonio chino, cuando la señorita murió el seguía muy furioso y empecinado en convertirse en su pareja, entonces ideo un plan, pero para conseguir su objetivo primero debería eliminar un gran obstáculo- hizo una pausa y entonces dijo- Sus guardianes, tenia que acabar con nosotros poco a poco, separarnos, Kagura, Kana y yo nos dimos a la tarea de destruir sus planes, pero no nos salio del todo bien, consiguió secuestrar a la madre de Inuyahsa y convertirla en humana, no pudimos hacer nada para volver a transformar la en lo que era, un demonio perro, la hija mayor del general Kisho, luego consiguió engañar a un gran demonio para matar al padre de Inuyasha y Sesshomaru pero no pudo acabar con el y él mismo se encargo de tenderle una trampa y matarlo, para entonces ya era casi imposible mantener con vida al resto de sus guardianes señorita, y entonces se nos ocurrió que si creían que nosotros, los guardianes queríamos destruirnos el no se interpondría y esperaría a que nos matáramos entre nosotros- Naraku dejo de hablar y tomo la palabra Kagura.
  - Le dije a Irasue-sama que debía conseguir que Sessshomaru odiara al pequeño inuyasha para que intentaran matarse entre ellos, ella no quiso, le pareció muy peligroso y una canallada de nuestra parte querer enfrentar a dos hermanos, le explicamos nuestras razones y le juramos que no dejaríamos nunca que se mataran entre ellos y acepto, nos costo mucho poner el plan en funcionamiento y aun mas que Fudo nos creyera. Siguió enviando gente para acabar con nosotros, pero después cuando Inuyasha y la sacerdotisa Kikyo se conocieron el se desespero y los engaños- Dijo Kagura triste.
  - Vimos en este triste suceso la oportunidad que estábamos esperando- Dijo la pequeña kana- Engañamos a todos y nos hicimos pasar por los culpables de aquel incidente, le hicimos creer que nosotros queríamos mas poder, no ser solo las guardianes de una niña, solo estábamos ganando tiempo para que el no siguiera atacando, y entonces un día su hermana apareció trayendo otra vez la perla culpable de las muertes, al fin y al cabo el si quería la Shicon no tama, era su alma señorita, para el seria perfecto liberarla pidiendo un deseo "inofensivo" y así traerla de vuelta, nos pusimos en su camino y cuando la señorita Kagome destruyo la piedra dejando que su alma pudiera por fin volver a reencarnar, los planes de Fugo quedaron destrozados, pero estamos seguros en cualquier momento atacara, a tenido tiempo para poner en marcha otro plan, el siempre fue muy astuto y dudamos que se quede quieto mucho mas tiempo- termino de relatar la pequeña peliblanca.

  Todos estaban estupefacto lo que habían dicho no podía ser cierto todo eso debían ser solo mentiras, pero la expresión preocupada de Yukiko daba mucho a pensar, parecía que ella si los creía y eso preocupaba a Kagome y enfurecía a los Hermanos.

  - ¡Como pueden intentar mentir de ese modo!- dijo inuyasha enfadado- ¡Después de intentar matarnos tantas veces esperáis acaso que creamos que solo intentabais salvarnos!- siguió gritando.
  - ¡Cállate!- le grito Yikiko- Lo que dicen tiene mucho sentido, pero lo han interpretado mal, Fudo no buscaba mi reencarnación para que me convirtiera en su pareja, el quería a mi hermana, por eso convirtió a la madre de Inuyasha en una humana, el pacto de paz entre ambos clanes seguía en pie, aun cuando la elegida para convertirse en la segunda esposa de Inu no Tasho se hubiera transformado en Humana, el solo buscaba hacerla mas débil, recuerda que en las otras reencarnaciones de Inuyasha el siempre fue muy fuerte, Fudo solo buscaba hacer mas débiles a mis guardianes para conseguir de compañera a mi sustituta, ya que pronto ocupara el lugar de nuestra prima- dijo sorprendida y enfadada, ella mejor que nadie sabia lo listo que podía ser el rey demonio y lo testarudo que podía llegar ha ser cuando tenia un objetivo fijo.
  - Estais intentando decir que el gran demonio dragón chico Fudo a conspirado contra vosotros y mi familia solo por con seguir de pareja a una simple Humana- Pregunto enfada Sesshomaru- ¡No soy estúpido, alguien como el no se encaprichara de una inmunda humana!- rujió furioso, esos estúpidos le estaban intentando ver la cara de idiota ¡Es que acaso pensaban que el les creería semejante locura!
  - Dudo mucho que Fudo se encaprichara el una humana pero estamos hablando de mi hermana y de la futura Kami-sama, aquella que regirá la tierra durante los próximos dos mil años- Le respondió Yukiko con indiferencia.
  - Eso es mentira, ninguna humana puede llegar a ser Kami- dijo Sesshomaru sorprendido en un principio pero furioso al final.
  - Yo nunca e dicho que ella sea humana, ademas te dije que te daría respuestas y esta es la primera que te daré, Kagome, extiende las- Le ordeno. La menor abrió la boca para protestar, pero con una sola mirada de la mayor se callo y concentro. Una luz ilumino el cuerpo de Kagome y segundos después cuando esta despareció, la joven no era la misma, se veía mas etérea, mas hermosa, con un vestido blanco de cola, atado al cuello, de mangas anchas y la espalda descubierta, luego se relajo mas y un gran par de hermosas alas del mas puro blanco aparecieron en su espalda.










martes, 10 de junio de 2014

Pequeña matona.

  Yukiko miro a la persona que había hablado, era un chico de cabello plata y orejas de perro, se podría decir que tendría como mucho un año mas que su hermana,  si no se tenia en cuanta el echo de que el muchacho no era humano.

  - ¿Como te llamas?- le pregunto interesa. El parecido con la pareja de su hermana en sus distintas reencarnaciones, era espectacular, la única diferencia eran esas orejas de perro.
  - Eso no te interesa ¿por que estas aquí? ¿Que quieres?- dijo muy desconfiado el chico de traje rojo. La joven tenia que ser realista, ese traje rojo le quedaba ridículo, solo le hacia falta la capucha ridícula y era el chapulin colorado ( Es una serie latino americana y ciertamente paso por mi cabeza la primera vez que vi la serie). Decidió dejar sus des barios y centrarse en el chico que parecía querer atacar.
  Sôta sabia perfectamente quien era ese chico ¿Cómo olvidar al orejas de perro con el cual su hermana Kagome decidió quedarse? salio detrás de su hermana.
  - Inuyasha- dijo feliz saludándolo, el peliplata se sorprendió mucho, ese era el hermano pequeño de Kagome, ¿Qué hace aquí? se pregunto extrañado y quizás, asta un tanto aturdido.
  - La pareja de Kagome- afirmo la chica.
  - Si, es él, pero me parece extraño que no me reconociera- dijo el chico mientras miraba al joven de traje rojo.
  - Tu eres el hermano de Kagome- dijo después de unos minutos en los cuales no salia de su asombro- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo as llegado?- pregunto acercándose poco a poco.
  - Mi hermana, supongo que Kagome te hablo de ella ¿no?- dijo señalando a Yukiko. El de las orejas perrunas miro a la chica de arriba a bajo. Kagome nunca le había dicho de otra hermana, tampoco la vio cuando solía ir a la era de la chica.
  - No, Kagome nunca me dijo que tuviera una hermana menor- dijo el otro mirándola de arriba a bajo.
  - Normal, es nuestra hermana mayor ¿No te hablo de ella?- pregunto el chico intentando cambiar de tema, para salvar al descuidado peliplata.
  -No nunca ¿Enserio eres mayor que Kagome?- dijo el chico algo incrédulo- ademas eres bajita- dijo mirando la de arriba a bajo.
  Mientras la azabache se acercaba peligrosamente asta el peli plata, Sôta preocupado de su integridad fisica fue retrocediendo poco a poco.
  - Después me disculpare con Kagome- dijo la chica sonriendo, eso congelo al hanyu que sintió su vida peligrar. Solo se vio una mancha roja salir volando y desaparecer por encima de los arboles.
  - Vamos- dijo Yukiko a su hermano y este la siguió.

  Inuyasha choco contra una cabaña y la destruyo por completo, mas vale que no había nadie dentro.
  - ¿Que estas haciendo Inuyasha?- dijo una azabache de ojos marrones muy molesta. El de traje rojo solo supo mirarla algo enfadado y sacudirse el polvo.
  - Fui al pozo mágico por que sentí ha alguien, era tu hermano- dijo mirando a la joven que estaba muy sorprendida ¿Su hermano? el no podía cruzar el pozo, a no ser que...
  - Yo lo traje- dijo una voz a sus espaldas.
  - he.. hermana- dijo sorprendida la joven ¿Que hacia aquí?
  - Por que tan nerviosa, sabes que no muerdo  claro mientras no hagas nada malo- dijo la chica seria escrutando con la mirada a la otra.
  Su hermanita había crecido mucho, ya estaba echa toda una mujer y realmente había  crecido mas que ella, eso la ponía de una mala leche.
  - Bueno estoy comprometida- dijo Kagome que ya estaba poniendo a su prometido de escudo.
  - ¿ Cuando pretendías decirlo?- dijo la mayor levantando una ceja.
  - Pronto, solo pasado a una semana desde que nos comprometimos- dijo intentando parecer tranquila. Realmente no pensaba decirle nada a su hermana, no sabia como iba a reaccionar, y temía por su prometido.
  - Lo dejare pasar por esta vez, tendré todo preparado para dentro de una semana- dijo la joven pensando, luego mirar al peliplata u suspiro.
  - No recuerdo como se hace la ceremonia de un hanyou y un ser celestial, así que te transformare en un demonio- dijo Yukiko. Inuyasha estaba confundido a que venia aquello, el no conocía a ningún ser celestial y ? Que era un ser celestial?
  - ¿Como que ceremonia? ¿Es que acaso hace falta alguna ceremonia especial?- Pregunto Kagome sorprendida. Tanto Sôta como Yukiko la miraron con los ojos muy abiertos.
  - Claro que hace falta, de no hacerse como se debe cualquiera de los dos podría morir en el proceso- dijo la mayor mirando con ojos críticos a su hermana.
  - ¿Se lo as dicho?- pregunto al final la mayor. Kagome retrocedió y trago duro.
  - ¡ ERES UNA IRRESPONSABLE , PODRÍAIS HABER MUERTO!- grito Yukiko.
  - No lo sabia de haber lo sabido se lo hubiera dicho- dijo la prometida con voz temblorosa.
  - Quiero que reúnas entre hoy y mañana a todas las personas que invitaras a tu boda- dijo la mayor mientras se daba la vuelta.
  - Si, ahora mismo empiezo- dijo mientras salia detrás de ella. Yukiko busco entre sus ropas, bajo la mirada de sus dos hermanos, saco una botellita de cristal y lo estrello contra el suelo. De entre el humo aparecieron barias personas, un ser con piel de mandril, una mujer de ojos rojos y abanico en mano y una niña alvina con un espejo entre las manos.
  - Imposible- escucho decir detrás de ella, mientras escuchaba como alguien  desenvainaba una espada.
  Todo fue muy rápido Inuyasha paso por su lado e intento atacar a los recién llegados, Yukiko lo cogió de la ropa y lo lanzo lejos, luego miro a su hermana con arco y fleta en mano y la desarmo.
  - ¿Por que estáis atacando a mis guardianes?- dijo la hermana mayor, tanto Kagome como Inuyasha quedaron con los ojos abiertos.
   - Señorita, han paso muchas cosas en su ausencia, creo que deberíamos aclarar esto- dijo el de la piel mientras miraba hacia el bosque.
  - Bien. levantaros parece que tenis muchas cosas que explicar, todos- dijo Yukiko  mientras emprendía el camino al bosque.
 - ¡No! hermana no les hagas caso, ellos no pueden ser tus guardianes han intentado matarnos un montón de veces- Casi grito la pelinegra.
 - Señorita han pasado muchas cosas estos últimos quinientos años, deje que se lo explíquenos- dijo la niña haciendo una reverencia.
 - Bueno entonces aremos esto, vamos al bosque para poder hablar mejor- Su querida hermana estaba a punto de objetar pero la callo con una mirada- Escuchare las dos partes de la historia y decidiré lo que pasa de ahora en adelante, no quiero peleas de ningún tipo, así que como intentéis mataros seré ¡Yo! quien acabe con vuestra triste vida ¿Entendido?- pregunto mientras los miraba a todos con una sonrisa tenebrosa. Todos tragaron saliva y asintieron temiendo por su vida, Inuyasha guiando se, por una vez, del poco sentido común que poseía decidió callar.

  El camino al bosque fue largo y tenso, mas largo de lo habitual para dirigirse solo al  árbol  sagrado, o por lo menos esa fue la sensación que tubo Kagome cuando se dio cuenta de que su hermana se paraba enfrente del majestuoso árbol.

 - Bien ¿quien quiere empezar a contarme lo que pasa?- dijo la de ojos oscuros mientras se sentaba en una de las raíces del árbol.
 - Creo que es mejor que ellos te digan lo que saben, así nosotros luego podremos explicar las razones de nuestro comportamiento- dijo la mujer del abanico subida en unas de las ramas del árbol.
 - Entonces, empezar a contarme que es lo que ha pasado- comento la joven mirando a su hermana que se había sentado en el suelo junto a su hermano, Inuyasha estaba al otro lado de Kagome con las piernas cruzas mientras miraba mal al trió.
 - Pues todo empezó con una sacerdotisa llamada Kikyo, de la que yo soy su reencarnación- dijo Kagome y espero a que alguien dijera algo, todos se quedaron en silencio.
 - Resulta que hace unos 50 años Inuyasha y ella se enamoraron pero un demonio malvado los engaños, consiguiendo que la sacerdotisa muriera, pero no sin antes sellar a Inuyasha durante 50 años en este mismo árbol. El causante de la muerta de Kikyo y de que Inuyasha fuera sellado es el medio demonio Naraku- la chica fue interrumpida.
 - ¿Medio demonio?- Pregunto la joven mientras miraba interrogante al de piel de mandril.
 - Luego viene nuestra explicación- no dijo nada mas y se centro en quien estaba narrando.
 - Todo fue para conseguir la Shikon no Tama( que yo tenia dentro de mi cuerpo por que cuando Kikyo murió se llevo la piedra con ella) y convertirse en un demonio completo, durante barios años estuvimos peleando contra el y murieron muchas personas, yo era la que se encargaba de - esta vez fue interrumpida por una explosión demasiado cercana, que no había llegado a tocar la de milagro, por que su hermana había puesto una barrera protectora alrededor de ellos. El humo empezó a disiparse dejando ver al culpable de tal explosión.
 - ¿Hermano? -¿Shessomaru?
 Dijeron Kagome e Inuyasha al mismo tiempo.
 - Los humanos son tan débiles- dijo el recién llegado con desprecio y asco - Por una vez no me esperaba esto de ti, Inuyasha- dijo el mayor arrastrando las palabra y mirando a su hermano con el mismo deprecio de siempre.
 -¿Humanos?- pregunto la hermana mayor, luego cayo en cuenta que Kagome no le había   dicho nada a nadie- ¿Quien es el Kagome?- le pregunto a la de ojos marrones.
 - Es él hermano mayor de Inuyasha, él nos ayudo a matar a Naraku, o eso creímos- dijo mirando con odio a al susodicho.
 - ¿Vuestro padre era Inu no Taisho?- le pregunto al de las orejas, este asiento.
 - ¿Tenéis la misma madre?- le volvió a preguntar, antes de que el de traje rojo dijera nada la respuesta se la dio el hermano mayor.
 - No me insultes inmunda humana- Dijo el peliplata mayor mientras la cogía del cuello ahogando la.
 - ¡Suelta la!- escalmo la pequeña-¡ Suelta a mi hermana!- prosiguió gritando mientras se acerba  corriendo a donde estaban. Lo que paso continuación sorprendió asta al mismísimo   Shessomaru, que no hizo mas que abrir los ojos de la impresión.
 - ¡Así que tu eres Shess-chan!- dijo quitándose la mano del cuello y dando una vuelta alrededor del de la luna menguante para apreciarlo mejor - Yo conozco a tu madre, Irasue, estuve con ella durante la ultima parte de tu embarazo (creo que se entiende si no, quiero decir que estuvo mientras Irasue gestaba a Shessomaru) Yo fui quien te ayudo a traerte al mundo, la matrona en el parto- dijo mirando lo a los ojos y luego a su frente- Como tienes la luna pensé que eras algún familiar de Irasue, pero claro el parecido con ella es impresionante, no pensé que estuvieras tan grande, la verdad me da pena que no te acuerdes de mi, pero claro no volví  a visitarte desde que tenias 7 años de edad, han pasado varios siglos para que estés así de grande- comento la chica mientras lo miraba de todos los ángulos posibles para apreciar mejor al demonio.
   Shessomaru Salio de su estupor no pudo evitar mirar con mas odio y asco a la mocosa humana que tenia enfrente ¿Como se atrevía a hablar de su madre con tanta confianza?  ¿Como podía intentar verle la cara de estúpido? esa mocosa no podía tener su edad, se estaba burlando de el Ademas ¿se suponía que había ayudado en su parto? no podía ser mayor que el.
 - No te burles de mi humana- dijo mientras en su mano empezaba a brillar el veneno y en un rápido movimiento que nadie pudo ver la atacaba.
 - Eso no deberías hacerlo Irasue se sentiría decepcionada y tu padre aun mas- dijo la chica  detrás del Yokai.
 - Eres rápida- dijo dando se la vuelta y encarando la. Miro a la chica de arriba a bajo y entonces se dio cuenta de algo, estaba volando.
 - Pu-puedes volar- dijo Inuyasha al salir de la sorpresa.
 - No solo estoy levitando, tu aun no me as visto volar- dijo la chica con una sonrisa.
 - Tu no eres humana ¿quien eres?- pregunto suspicaz Shessomaru.
 - Tienes razón, no lo soy y mi hermana tampoco, Mi nombre es Yukiko y soy la nieta del actual jefe de el clan Inukaze de los demonios perro que viven en china- dijo la joven con una sonrisa en la cara.

 

jueves, 3 de octubre de 2013

Yukiko

   Una chica de cabellos oscuros, largos y ondulados, de ojos casi negros inexpresivos, aspecto de porcelana, bajita, no pasa del metro sesenta, cuerpo delgado y de hermosas curvas, una belleza sin igual de aparentes 17 años. Subía las escaleras del templo con las maletas en la mano.

   AL llegar a la cima de estas dejo su equipaje en el suelo y se dirigió a un gran árbol que estaba cercado y decorado.
  - Lo siento, perdóname por no haberte venido a visitar en seis años- dijo mientras ponía la mano en el majestuoso árbol, y como si este la hubiera oído una brisa meció las hojas provocando un susurro de perdón, la joven sonrió y luego se giro observando mejor el lugar.
  Ya habían paso seis años desde la ultima vez que había piso aquel lugar en el que creció, que contenía tantos recuerdos de su niñez y adolescencia. Paso sus ojos sobre la cabaña del pozo mágico, los distintos almacenes del templo y entonces se dio cuenta de que uno faltaba y en su lugar solo había escombros, ya averiguar luego que paso.
  Entonces escucho un ruido y se giro, y hay estaba una de las personas que mas quería, su madre, parada como estatua con una cara de gran sospesa y lagrimas en los ojos.
  - Hola mama- dijo la joven con una sonrisa mas grande de ser posible, y como si hubiera apretado algún botón la mujer se lanzo a los brazos de su hija y ambas cayeron al suelo.
  - Seis, seis años sin aparecer, te voy a castigar- dijo la mujer sin soltar a la joven y llorando. La joven solo rió a carcajada limpia y dijo.
  - Ya no me puedes castigar- dijo separando a su madre para mirarla a los ojos.
  - Me da igual soy tu madre y podre castigarte asta el día en que muera- dijo con falso enfado, que solo consiguió hacer reír mas a la joven, las dos se levantaron y se quedaron una enfrente de la otra.
  - Entonces ¿cual sera mi castigo?- pregunto la joven con una sonrisa y por inercia sonrió la mujer.
  - Me tienes que llevar al mejor restaurante de la ciudad- dijo la señora.
  - Como usted diga- dijo la joven mientras hacia una reverencia estilo caballero. Las dos empezaron a reír tras la broma de la joven y se dirigieron a  coger las maletas.
  - Oye mama ¿Kagome y Sôta están dormido?- dijo mientras entraban a la casa.
  - Las cosas han cambiado mucho cielo. Ven subamos las maletas a tu cuarto- dijo mientras subían las escaleras.
  - No a cambiado nada todo esta igual como lo deje- dijo la chica mirando su habitación.
  - Organiza un poco, bajare a preparar algo de té, después hablaremos- dijo la mujer saliendo del cuarto de la joven.
  Solo se quedo mirando a su madre salir unos segundos y se puso a organizar un poco, después salio del cuarto y mientras bajaba miraba cada detalle de la casa, grande fue su sorpresa al darse cuenta que en realidad no había cambiado tanto.

  - Naomi ¿has visto los pergaminos para sellar espíritus?- pregunto un anciano a la mujer mientras esta terminaba de preparar el té.
  - ¿Todavía utilizas esas cosas inservibles abuelo?- Pregunto la morena mientras terminaba de bajar las escaleras, no pudo evitar soltar una risita al ver la cara del anciano.
  - Ni que hubieras visto un fantasma- dijo la joven terminando de bajar las escaleras y quedándose enfrente del anciano que seguía como estatua.
  - Yu ¡YUKIKO!- grito el anciano mientas se lanzaba a sus brazos y esta le devolvía el abrazo, después de haber recuperado el equilibrio.
  - Ni que me hubieran secuestrado- dijo mientras reía la joven.
  - Casi, o eso parecía, seis años sin mostrar tu rosto- dijo el ancianos mientras lloraba como niño.
  - Bueno, vamos a hablar en la sala, han pasado muchas cosas desde que te fuiste- dijo la mujer mientras llevaba la bandeja con el té.

  Llevaban casi dos horas hablando y ya eran las 11 de la noche, entre charla y charla ya se habían tomado casi cuatro tazas de té. Para sorpresa de la joven Yukiko las cosas de verdad habían cambiado y mucho.
  - Así que fue capaz de cruzar el pozo- dijo mas para si que para los demás, mientras tomaba un trago de la taza humeante- Quema- susurro.
  - Si, la verdad es que nosotros también nos sorprendimos- dijo la mujer dejando la taza en la mesa.
  - Entonces eso significa que su amor no esta en esta época- dijo la joven dejando la taza en la mesa.
  - Eso parece por que ya ves, decidió quedarse aya con él- dijo el anciano.
  - Iré a visitarla mañana con Sôta- dijo mientras pensaba la sorpresa que le daría a su querida hermana.
  - No vallas a causar problemas- dijo la madre mientras cogía la taza de té.
  - Tranquila, intentare no dar problemas- dijo con una sonrisa burlona.
  Ante la impresión la señora le escupió casi todo el té que tenia en la boca, a lo que la joven se levantó tropezando con el gato, que en algún momento se posiciono a sus pies, cayendo en la mesa mientras le caían todas las tazas enésima y de lo caliente se estaban, vuelve a levantar y cae ridículamente sentada en el sofá y empapada en té.
  Tanto abuelo como la mujer no pudieron evitar reír, solo que el anciano se descostillaba de la risa.
  - No tiene gracia- dijo la joven haciendo un lindo puchero.
  - no, si, si que la tiene- decía la mujer mirando a su hija.
  Entonces escucharon unos ruidos en la escalera, giraron el rostro para ver quien era y se encontraron con un Sôta medio dormido e impresionado al ver hay a su querida hermana. Siguió bajando como embobado no creyendo lo que veía y entonces se dio cuenta de lo ridícula que se veía su hermana y se empezó a reír calleándose de culo en el ultimo escalón.
  - Jajajaja eso por reírte de mi- decía su hermana mientras se moría de la risa.
  - Ya pero por lo menos yo no estoy baña en lo que sea eso- dijo el chico riéndose de ella.
  - ¿Así?- pregunto son malicia y en un visto y no visto se lanzo sobre su hermano mojando lo también con té.
  - ¡Estas empapada en té! - dijo el chico mientras intentaba zafarse el abrazo de su hermana que poco a poco de hacia mas pesado.
  - ¡Abrazo de oso!- exclamo emocionada mientras estrujaba al pobre muchacho.
  - Yukiko déjalo que lo dejas sin aire- dijo el anciano dejando de reír mientras veía divertido la escena.
  - Bueno chicos, a dormir y tu- dijo la mujer señalando a su hija - Te me vas directa a da ducha.

  Después del pequeño incidente todo se retiraron mientras la joven se daba una un baños de agua caliente.

    -Me pregunto que ara cuando me vea- dijo la joven azabache con una sonrisa burlona en el rostro.
  Poco después salio del baño y se dirigió a su habitación a dormir.


  Las diez de la mañana en un hermoso domingo, los pajaritos cantaban, el cielo azul, sus nubes blancas, el movimiento de las personas, el trafico, todo eso pasa mientras una chica de hermosos cabellos azabaches se empezaba a despertar.


   Abrió sus hermosos ojos oscuros y miro por la ventana de su habitación, observando un poco el día, después de unos minutos se levanto y se dirigió al baño, se ducho y aseo, se recogió el cabello en una coleta alta dejando un par de mechones de cabello a cada lado de su rostro que se rizaban, salio con la toalla alrededor de su cuerpo hacia su cuarto.En su habitación se  dirigió al closet y miro unos minutos haber que ponerse.
  Después de unos minutos estaba completamente arreglada, llevaba puesto una camiseta por encima del ombligo dejando ver su pirsing, esta era palabra de honor y tenia mangas anchas, también poseía un orificio en el centro del busto, una falda jean de boleros que le llegaba un poco por debajo de medio muslo, con bolsillos en la parte de atrás y unos botines negros de amarar con tacón  Sus accesorios consistían en una muñequera negra con una calavera y un brazalete de plata en su brazo izquierdo y en el derecho variadas pulsera de colores predominando el negro y verde chillón. Lleva barios pendiente, en el primer agujero de la oreja derecha llevaba un pendiente como de huesos y una pluma, que colgaban asta que la pluma tocaba su hombro, encima uno de pinchos, mas arriba un aro, por encima un pirsing en espiral y en el trago otro con un pincho, en la oreja izquierda tenia una barra en la parte superior de la oreja de color rojo metal, debajo tres aros de plata y decorados, en escala de menor a mayor empezando desde arriba y por ultimo otro otro aro mas ancho con varios diseños.

  Bajo por las escaleras asta el comedor y encontró a todos en la mesa esperándola para desayunar.

  - ¿Tan rápido me echáis de menos que asta para desayunar me esperáis? - pregunto burlona   mente con una sonrisa de lado en el rostro.
  - Solo siéntate a desayunar- dijo su hermano un tanto indignado, por que su hermana tenia que ser tan, tan...
  - Entonces fuiste tu quien dio la idea ¿no?- dijo mientras se sentaba. Tan estúpidamente  observadora y perspicaz.
  - No te burles de tu hermano, mira que nos lo pidió muy ilusionado- dijo la mujer con un deje de reproche en la voz.
  - No me burlo de el mama- dijo la chica con una agradable sonrisa.
  - Mejor siéntate a desayunar- dijo la mujer un tanto derrotada esa muchacha era un rompedero de cabeza.

  Después desayunar Yukiko llevo a su hermano a unos de los almacenes del templo.

  - Toma te aran falta- dijo entregándole una espada preciosa con la funda y el mango de un verde jade muy hermosa y una piedra de jade en el mango, también le dio dos dagas idénticas rojas y plata, con un rubí cada una en el mango.
  - Esconde esas dagas en alguna parte, la espada en la cintura- le dijo mientras se sujetaba una daga de plata con una piedra roja (probablemente un rubí) en la pierda con una liga, en la otra pierna en una especie de ligero llevaba distintos tipos de navajas, en uno de los botines se escondió otra daga de plata con decoros góticos y por ultimo una espada.
  Sôta se quedo muy sorprendido aquella espada era hermosa aunque tétrica, la funda de color negro, plata e incrustaciones de rubís, con hermosos diseños, no había visto nada igual, cuando su hermana la saco para comprobar su estado se quedo sin aliento, era negra, en la parte mas cercana del mango tenia tres rubís hermosos y tenia un dragón plateado tallado en toda la extensión del arma.
  - Es hermosa ¿puedo tocarla?- pregunto medio embobado el chico.
  - No, esta espada es un regalo que no pienso dar a nadie- dijo la chica un tanto nostálgica.
  - ¿Para que me das todo esto?- dijo al final el chico.
  - Vamos a ver a Kagome y es peligroso andas sin protección, así que estate atento no te confíes- le dijo la mayor mientras terminaba de arreglarse.
  - Bueno vamos- dijo mientras se dirigía al pozo cogiendo a su hermano de la mano.


   Ya habían cruzado el pozo. Sôta estaba subiendo el pozo al salir se quedo igual de impresionado que kagome la primera vez que apareció en esa época, solo que esta vez su pensamiento era "Que hermoso" . 
  - Este lugar es hermoso hermana- dijo el chiquillos mirando a todos lados.
  - Verdad que si ¿Por que te crees que me gustaba tanto venir aquí?- dijo la chica con un sonrisa.
  
 Se escucho un extraño ruido de entre unos árboles, Yukiko se puso en posición de pelea defendiendo a su hermanito, apareció una silueta un poco borrosa por que los árboles a un la tapaban.
  - ¿Quienes sois? ¿Que hacéis aquí?- dijo una voz conocida para el chiquillo.